El mandato de la masculinidad: jerarquías, poder y violencia
«La masculinidad es un título, la feminidad no»
Masculinidad y relaciones entre hombres y mujeres
Segato sostiene que el mandato de la masculinidad se expresa, en primer lugar, en la relación entre hombres y mujeres. En este marco, la masculinidad se define como una posición de dominio y control, donde el hombre debe demostrar su fuerza, virilidad y capacidad de someter a la mujer. La violencia sexual, por ejemplo, no es vista simplemente como un acto individual o patológico, sino como un mandato social que reproduce la estructura de género y la jerarquía entre los sexos. Así, la violación y otras formas de violencia de género funcionan como mecanismos para restaurar y mantener el poder masculino, reafirmando la posición dominante del hombre y la subordinación de la mujer.
En este sentido, la masculinidad se construye y se valida ante los pares masculinos, y la mujer aparece como el “territorio” sobre el cual se ejerce y se demuestra ese poder. El acto violento, entonces, no solo tiene como destinataria a la mujer, sino que también está dirigido a la mirada de otros hombres, quienes otorgan o niegan el estatus de “masculino pleno” al sujeto que lo ejecuta.
Jerarquías entre hombres: la masculinidad como posición relativa
Sin embargo, Segato advierte que el mandato de la masculinidad no se limita a la relación entre hombres y mujeres. La masculinidad es, ante todo, una posición simbólica y relacional dentro de una estructura jerárquica, y no todos los hombres acceden por igual a ese estatus. Existen jerarquías internas entre los propios hombres, donde algunos ocupan posiciones dominantes y otros son feminizados o subordinados.
El ejemplo de las cárceles es ilustrativo: en un entorno compuesto solo por hombres, la estructura de género reaparece como estructura de poder. Allí, ciertos sujetos —por debilidad, juventud o actitudes asociadas a lo femenino— son feminizados y se convierten en objetos de violencia y humillación por parte de otros hombres. Así, la violencia sexual y la dominación no desaparecen en ausencia de mujeres, sino que se reconfiguran y se ejercen sobre aquellos que ocupan posiciones subalternas dentro de la jerarquía masculina.
Masculinidad, violencia y estructura social
Para Segato, la masculinidad y la feminidad son posiciones relativas dentro de una estructura simbólica, más que esencias ligadas al sexo biológico. La violencia patriarcal, entonces, no está exclusivamente dirigida hacia las mujeres, sino que puede dirigirse hacia cualquier sujeto colocado en una posición “feminizada” o subalterna, independientemente de su sexo. Esta lógica estructural de poder y dominación atraviesa todas las relaciones sociales y explica por qué la violencia de género puede reproducirse en contextos donde no hay mujeres presentes.
El mandato de la masculinidad, según Rita Segato, es una lógica jerárquica que organiza las relaciones sociales y legitima la violencia y la dominación, tanto entre hombres y mujeres como entre los propios hombres. Comprender esta estructura es clave para desmontar las bases simbólicas y materiales del patriarcado y avanzar hacia una sociedad más igualitaria.
Referencias:
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